“Edad Biologica” Doctor Ricardo Vicario

Es evidente la pérdida de rendimiento fisiológico intrínseco al envejecimiento y que puede mostrar grandes diferencias entre miembros de una población de una misma edad cronológica. Esto justificaría la aceptación del concepto de “edad biológica”, así podemos entonces hacer uso de marcadores moleculares o parámetros para medir la pérdida funcional sufrida por diversos cambios fisiológicos estudiados en el individuo o en un grupo de población. Por tanto podremos de alguna forma evaluar que efecto en el envejecimiento puede tener la práctica de ejercicio o una dieta con la suplementación de antioxidantes u otros factores del estilo de vida que facilitarán determinar los avances de geriatría preventiva individualizada.

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El hecho de que el envejecimiento esté acompañado de una amplia gama de cambios en todos los niveles de nuestra biologia, puede ayudarnos a seleccionar una serie de biomarcadores o parámetros bioquímicos, fisiológicos y factores psicológicos que cambian con la edad y que pueden ser objeto de análisis estadístico para detectar las relaciones entre edad biológica, la edad cronológica, la posibilidad de perder la salud y las expectativas de longevidad. Según la investigación de Borkan y Norris, llevadas a cabo en más de mil hombres de Baltimore para los participantes de un estudio longitudinal de envejecimiento del ser humano, no es una buena idea establecer un sistema integrado único de edad biológica, por lo tanto, en vez de una sola edad biológica de un individio, los datos muestran que un sujeto tiene diferentes edades biológicas, una diferente para cada sistema fisiológico.

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El análisis retrospectivo de los datos de Baltimore también ha revelado que las personas que han tenido una serie de parámetros mas altos que la mayoría de las personas del grupo control de la misma edad cronológica tuvieron una mayor probabilidad de morir antes. Más específicamente, los siguientes parámetros han mostrado diferencias significativas entre los ancianos que vivieron mas años y aquellos que murieron prematuramente o con menos años: tales como la función respiratoria, la presión arterial sistólica y el tiempo de reacción. Así por tanto los interesantes resultados obtenidos en el estudio de Baltimore nos sugieren que es posible llevar a cabo una medicina asistencial de prevención basada en la detección a través de “parámetros” relacionados con la edad pero la posible rápida implementación de medidas para frenar ese declive en cada persona seguirá siendo nuestra piedra angular.